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Alarma light
Conmoción ha creado un correo electrónico que circula en Chile sobre supuestos efectos negativos del Nutrasweet. Los médicos han desmentido tales afirmaciones, aunque no es la primera polémica en torno a este producto.
Elizabeth Simonsen "Aspartame, una advertencia de Pontificia Universidad Católica de Chile".
Un e-mail con ese encabezado y firmado por Nancy Markle y a continuación por una funcionaria administrativa de dicho centro de estudios comenzó a circular desde junio a través de Internet. Se expandió rápidamente debido a la importancia de la información que contenía. Más de 10 millones de personas en todo el planeta consumen los 4. 000 productos que contienen este edulcorante artificial, comercializado bajo el nombre de Nutrasweet o Equal.
Eran 10 millones que -según el mensaje- estaban consumiendo un producto que generaba esclerosis múltiple, lupus, tumores cerebrales malignos, pérdida de la memoria, shock de insulina a los diabéticos y que más encima tampoco era de bajas calorías, sino que contribuía a producir grasa acumulada en caderas y muslos.
El correo electrónico contiene, desde un primer punto de vista, bastante información detallada como para no atribuirlo a una broma. Comienza con una frase de Nancy Markle que dice textual: "He pasado varios días disertando en la Conferencia Mundial Ambiental sobre Aspartame", reunión organizada supuestamente por la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos). Ello, junto con el encabezado de la Universidad Católica, generaron tal conmoción que dicha casa de estudios, a través de su Centro de Información Toxicológica (Cituc), tuvo que desmentir su participación en la generación del mensaje.
Lo cierto es que el e-mail en cuestión es una reedición de una campaña de una activista norteamericana lanzada por primera vez en 1995 (ver recuadro) y que llegó, por intermedio de un amigo, a manos de una funcionaria administrativa de dicha universidad. Ella, a su vez, lo envió a otro conocido. No se sabe dónde ni quién colocó el encabezado de la UC.
El e-mail se basa en afirmaciones con aparente base científica, pero éstas no se han comprobado y siempre han sido desechadas por los científicos norteamericanos y por los organismos reguladores de ese país.
El principal argumento contra el aspartame es su composición: dos aminoácidos (fenilalanina y ácido aspártico) que al calor o almacenamiento prolongado se degradan en metanol y ácido fórmico, altamente tóxicos. Esto sería la causa de malformaciones cerebrales, de lupus sistémico, de esclerosis múltiple y de pérdida de la memoria.
Además de otros síntomas recurrentes, como dolores de cabeza y en las articulaciones, alteraciones en el ánimo, etc. El doctor norteamericano H. J. Roberts, diabetólogo mencionado en el e-mail y reconocido por su posición contraria a este edulcorante, argumenta que ha estudiado 551 casos de personas que consumían aspartame y que presentaban efectos secundarios: dolor en las articulaciones o de cabeza (10,5 %), ojos secos (8,3 %), reacciones alérgicas en boca y labios (5,3 %) y urticaria (4,5 %). Otro estudio mencionado por los activistas es uno realizado por la Universidad Estatal de Nueva York, en el que se dio aspartame a cerdas preñadas. Estos animales supuestamente metabolizan la fenilalanina, el principal compuesto del edulcorante, de manera similar a los humanos. Los resultados indicaban que la exposición fetal al aspartame afecta negativamente los patrones de aprendizaje. Por eso es que el doctor Roberts recomienda que no debe ser consumido por embarazadas ni por niños. En el e-mail, además, se argumenta que no es bajo en calorías, pues si se consume con algún carbohidrato, se produce en el cerebro un cese de la producción de serotonina, lo que aumenta la sensación de apetito.
Pero ni Roberts ni el estudio neoyorquino han sido publicados en una revista especializada y, por lo tanto, nunca han sido revisados por sus pares, acción indispensable para su validación científica.
No es la primera vez que el uso del aspartame es puesto en jaque por los activistas norteamericanos, reunidos en asociaciones como "Misión Posible Internacional" o "Víctimas del Aspartame". Ni tampoco es la primera vez que ha estado rodeado de polémica, incluso entre las autoridades de salud.
El aspartame fue descubierto en 1965, pero recién en 1981 fue aprobado por la FDA (organismo que regula los medicamentos y alimentos en Estados Unidos). Sin embargo, el proceso de aprobación se había iniciado varios años antes. En tal ocasión, la FDA pidió a un organismo externo, el Public Board of Inquiry, que revisara los datos aportados por el laboratorio. Ellos concluyeron que no se podía establecer evidencia sobre daño cerebral, pero no descartó que causara tumores en ratas, por lo que recomendó hacer nuevos estudios. Meses más tarde, el doctor Adrian Gross, entonces investigador del FDA, encontró que las investigaciones aportadas por la compañía creadora del Nutrasweet contenían datos fraudulentos. No obstante, según los detractores del producto, se logró igual su aprobación debido a presiones del laboratorio.
Dos años más tarde de ser permitido su uso como aditivo en las comidas, la FDA le dio el vamos para ser utilizado en las bebidas carbonatadas, lo que generó una nueva polémica. Los activistas solicitaron una revisión del caso, pero la FDA negó dicha posibilidad argumentando que los estudios clínicos demostraban su seguridad. En 1984, le pidió al Centro del Control de Enfermedades (CDC) que revisara los supuestos casos de efectos secundarios en los usuarios y éste encontró que no existía relación. En 1985, la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia le dio la razón a la FDA y su decisión fue nuevamente ratificada en 1987, después de que grupos activistas pidieran restringir su uso.
Según la doctora Mónica Manríquez, nutrióloga y jefa del programa de Obesidad de la Universidad Católica, la FDA no ha hecho más que ratificar lo que más de 200 estudios clínicos han demostrado: la seguridad del aspartame. Lo mismo han opinado la Fundación de Esclerosis Múltiple y la Asociación Americana de Diabetes, en Estados Unidos. Según explica la doctora Manríquez, el aspartame es efectivamente una proteína que se transporta en el organismo en forma de aminoácidos: fenilalanina y ácido aspártico, el que se transforma en metanol. Pero el metanol también se encuentra en los frutos cítricos o en el jugo de tomates y en cantidades cinco veces mayores que en el aspartame. Aún así, no tienen ningún efecto sobre el organismo dada su mínima concentración.
La única precaución recomendada con el aspartame es en relación a su consumo máximo: la FDA recomienda una dosis de hasta 50 miligramos diarios por kilo de peso del individuo. Esto es, hasta 100 tabletas para un adulto o 50 en el caso de un niño. O hasta ocho latas de alguna bebida diet para un adulto y cinco para un menor. Más allá de ese límite podría causar alguna molestia, como dolor de cabeza, debido a sus compuestos.
La otra es para aquellas personas con fenilquetonuria, una extraña enfermedad genética, que les impide metabolizar la fenilalanina. Para detectar la presencia de esta patología se realiza una prueba obligatoria al momento de nacer en Chile.
La verdadera autora
Betty Martini, una activista norteamericana, es la verdadera creadora del e-mail sobre el aspartame. El doctor J. H. Roberts, diabetólogo norteamericano y conocido por su posición contra este edulcorante, la califica como "una madre y esposa devota, profesora conciente de la Biblia, amante de los gatos y una gran autodidacta en materia de cáncer, debido a su lucha personal contra el cáncer de mamas que la afectó".
Betty Martini dedica gran parte de su jornada y recursos a actividades no sólo contra el aspartame, sino también contra las hormonas sintéticas aplicadas en los animales para lograr su crecimiento y contra todo lo que ella considere injusto. En 1990, libró una batalla contra las alzas de los seguros en Georgia. Colocó un letrero de tres metros de largo alegando contra el alza, firmado como "Martini on the rocks". Logró que el gobierno estatal revisara la ley.
En 1994, comenzó su campaña contra el aspartame y a fines de 1995 envió el famoso e-mail que después firmaría Nancy Markle. Ella asegura que lo referente al congreso ambiental mencionado allí es verdad y que éste se desarrolló en octubre de ese año en la Universidad Estatal de la ciudad de Elizabeth, aunque la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) ha negado haber auspiciado tal evento. Durante los meses siguientes llegó a enviar más de 4. 000 copias diarias del correo electrónico. Su mensaje lo recibió Nancy Markle, quien a fines de 1998 lo editó, le cambió el título y lo envió nuevamente, recorriendo esta vez desde Hong Kong hasta Nueva Zelanda. Nadie sabe quién es Nancy Markle, ni siquiera la autora original del e-mail.
Otros mitos
A través de Internet suelen circular rumores que desmitifican o siembran polémica sobre determinados productos. La mayoría de estos correos proviene de activistas y contiene tanta información detallada que suelen confundir a sus lectores. Algunos de los que han circulado en el último tiempo son:
-Bloqueador solar causa ceguera en niños: Comenzó a circular en junio de 1998. Era la carta de una madre que le había aplicado pantalla solar a su hijo de dos años. Luego de que se bañó en la piscina, comenzó a llorar. Había quedado ciego. Agregaba que el fabricante del bloqueador había reconocido su error.
-Shampú causa cáncer. En septiembre del año pasado, un mensaje de correo electrónico explicaba que uno de los ingredientes más comunes en los shampú, llamado sodium laureth sulfate, causaba cáncer a largo plazo. Mencionaba investigaciones desde 1980 que lo reafirmaban.
-El desodorante causa cáncer. También divulgado en mayo pasado, este e-mail alegaba que los desodorantes y antitranspirantes causaban cáncer al impedir que las toxinas de la transpiración se eliminaran normalmente. Al contrario, éstas eran depositadas en los nódulos bajo los brazos, lo que llevaba al cáncer a largo plazo. |