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Grupo de Apoyamutua de las Víctimas del Aspartame - inglés
 VERONICA GUERRERO

Lunes 21 de Octubre de 1996
Fin del Milenio
Un Endulzante que Amarga la Vida

VERONICA GUERRERO MOTHELET

Desde hace tiempo se conocen los efectos negativos de algunas sustancias químicas utilizadas como conservadores, saborizantes y colorantes (edulcorantes) artificiales en gran parte de los alimentos, bebidas y golosinas que consumimos, como es el caso del glutamato
monosódico, que a pesar de estar prohibido en otros países, puede encontrarse en la mayoría de la "comida chatarra" que consumen los mexicanos.

Sin embargo, no sólo en México, sino también en la meca de los países primermundistas, existen otros productos sintetizados en laboratorio que han sido defendidos, aprobados y hasta recomendados tanto por dependencias oficiales como por organizaciones promotoras de la "salud", a pesar de existir evidencias de su elevado riesgo.

En Internet, una página del grupo Aspartame Consumer Safety Network (http:\\www.peg.ape.org\\-nexus\Aspartame.html) advierte, con base en investigaciones documentadas, sobre las consecuencias del uso de este sustituto del azúcar, muy popular entre varios sectores de la población (estadunidense y mexicana), ya sea por el deseo de conservar la línea, o bien por la necesidad de prescindir del azúcar.

El aspartame, descubierto accidentalmente en 1965 por James Schlatter, químico de G.D. Searle Company, mientras experimentaba con un medicamento antiulcerígeno, está considerado por el investigador Mark D. Gold, de la Universidad de Cambridge, la sustancia más peligrosa de las que se agregan a los alimentos comerciales. Esta es responsable de "cerca de 75% de las reacciones adversas a los aditivos de alimentos que se han informado ante la Food and Drug Administration" (FDA) de Estados Unidos. Agrega que muchas de las reacciones son muy severas, y que pueden provocar incluso la muerte, "como lo indica un informe elaborado en febrero de 1994 por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (de Estados Unidos)". Entre los 90 síntomas diferentes asociados con el consumo de aspartame que señala el informe se encuentran: migraña, náusea, espasmos musculares, aumento de peso, depresión, fatiga, irritabilidad, taquicardia, imsomnio, pérdida auditiva, ataques de ansiedad, vértigo, pérdida de memoria y dolor articular.

Asimismo, el aspartame es responsable, según investigadores que estudian sus efectos adversos, de desencadenar -en personas susceptibles- o de empeorar males como tumores cerebrales, esclerosis múltiple, epilepsia, síndrome de fatiga crónica, mal de Parkinson, Alzheimer, defectos congénitos y diabetes.

El aspartame, que se conoce con los nombres comerciales de NutraSweet, Equal, Spoonful y Equal-Measure, está compuesto por tres sustancias: ácido aspártico (40%), fenilalamina (50%) y metanol (10 por ciento).

El aminoácido aspartato, al igual que el glutamato, actúa en el cerebro en forma natural como neurotransmisor. Sin embargo, al consumir el ácido aspártico en su forma libre (no ligado a proteínas) aumenta el nivel de aspartato y de glutamato en el plasma sanguíneo, lo que a su vez eleva el nivel de estos neurotransmisores en determinadas áreas del cerebro, en donde comienzan a destruir neuronas incluso antes de que se presenten síntomas clínicos de alguna enfermedad crónica.

La fenilalamina, como el anterior, también se encuentra en el cerebro. Existe una enfermedad genética llamada fenilcetonuria (PKU) por la que el individuo no puede metabolizar la fenilalamina, la cual se acumula en la sangre y en el cerebro. Un nivel excesivo de fenilalamina en el cerebro puede provocar una reducción en los niveles de seratonina, generando padecimientos emocionales como la depresión. No obstante, se ha demostrado que la ingestión de aspartame, en especial junto con carbohidratos, aun por personas que no tienen PKU, puede producir niveles excesivos de fenilalamina en el cerebro.

El metanol, o alcohol metílico, ha sido el causante de muchos casos de ceguera o muerte entre alcohólicos. Este se libera en forma gradual dentro del intestino delgado cuando el grupo metil del aspartame se encuentra con la enzima quimotripsina.

La absorción se acelera si se ingiere metanol libre, que se crea del aspartame cuando la sustancia se calienta por arriba de 30 grados centígrados, por lo que resulta sorprendente que la FDA hubiera aprobado en 1993 el uso de aspartame como ingrediente en numerosos productos que suelen calentarse para su consumo.

El metanol se metaboliza en el organismo en ácido fórmico y formaldehído; ambos metabolitos son tóxicos. El límite recomendado para su consumo es de 7.8 miligramos al día; sin embargo, algunos consumidores de productos con aspartame llegan a ingerir hasta 250 miligramos de metanol diarios; es decir, 32 veces el límite.

Además de estas sustancias, agrega Gold, el aspartame genera, como subproducto, la diquetopiperazina (DKP), a la que se ha relacionado con la incidencia de tumores cerebrales y pólipos uterinos.

Gold indica que los compuestos del aspartame pueden provocar varios padecimientos; algunos de éstos "se producen de manera gradual, otros presentan reacciones agudas inmediatas".

A pesar de que la American Diabetes Association recomienda esta sustancia a personas diabéticas, refiere Gold, investigaciones realizadas por H.J. Roberts, "especialista en diabetes, integrante de la asociación y una autoridad en endulzantes artificiales", aseguran que el aspartame genera la precipitación de la diabetes clíncoa, provoca un control deficiente en pacientes diabéticos que reciben insulina o medicamentos orales, agrava las complicaciones de la enfermedad y puede desencadenar convulsiones.

A pesar de lo anterior, el aspartame fue aprobado finalmente -luego de objeciones y demoras- por la FDA para su uso en alimentos sólidos en 1981, y para bebidas carbonatadas en 1983. En la actualidad se encuentra en una gran cantidad de alimentos y golosinas, principalmente dietéticos, como cereales, yogurts, pastillas para el aliento y gomas de mascar, gelatinas y postres congelados, bebidas de fruta, refrescos y coolers; pero también pueden contenerla complementos alimenticios como multivitaminas, medicamentos, e incluso se vende granulada.

En palabras de Gold, "la razón por la que las personas no escuchan sobre las serias reacciones del aspartame tiene dos motivos". Por una parte, la falta de conocimiento de la población en general; por la otra, continúa Gold, "la aprobación del aspartame brinda una lección de cómo las compañías de productos químicos y farmacéuticos pueden manipular a dependiencias del gobierno como la FDA, `sobornar' a organizaciones como la American Dietetic Association, e inundar la comunidad científica con estudios falsos y fraudulentos, patrocinados por la industria y financiados por los fabricantes del aspartame".

Entre una colección de hechos documentados por Gold, que de ser ciertos resultan escandalosos, se refiere que en 1991 la FDA prohibió la importación de una hoja llamada estevia, que pulverizada se ha utilizado durante cientos de años como sustituto del azúcar. Esta hoja es muy conocida en Japón, y no se han registrado efectos adversos por su uso. De hecho, los científicos que participaron en la investigación de la estevia declararon que es inocua para el consumo humano. "Todo aquel con quien he hablado acerca de este tema", afirma Gold, "piensa que la estevia fue prohibida para evitar que el producto ingresara al mercado estadunidense, reduciendo las ventas del aspartame".

Por último, advierte Gold, "se me ha informado que se ha encontrado aspartame en productos que no lo mencionan en su etiqueta". Por ello, continúa, "la información que refiero es apenas la punta de iceberg", en cuanto a información sobre daños relacionados con el aspartame.

Con el fin de conocer más sobre investigaciones y decepciones de este endulzante, puede ponerse en contacto con el grupo, ya sea por
medio de Internet, o bien a la siguiente dirección: PO Box 780634, Dallas, Texas 75378, USA.